JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ -TELDE

 

El Unión Marina afronta este sábado ante el Haría CF (16.00 horas, estadio Manuel Martín) el primero de los tres encuentros que le restan para acabar una temporada para olvidar y despedirse de la Preferente de la forma más digna posible, una vez que todas las opciones de salvación quedaron aniquiladas hace una semana.

No va a ser un final de liga fácil en lo anímico, evidentemente. Jugar encuentros por imperativo legal cuando no hay nada en disputa es lo más amargo que le puede pasar a un equipo que ya ha recibido la sentencia en firme.

Este mes puede resultar especialmente duro para los marinistas. Por una parte, se despide de una categoría en la que ha estado compitiendo durante las últimas cinco campañas. Por otra, porque terminar una campaña con solo dos victorias locales (3-1 ante el Balos y 6-1 contra el Bañaderos) es paupérrimo y el equipo querrá, al menos, mejorar esas estadísticas.

Incluso ganando los tres partidos que le quedan, una distancia muy ajustada al término de la temporada puede ser incluso más amargo que el propio descenso. Que el equipo termine a pocos puntos de la permanencia es el peor jarabe que puede ingerir: saber que con una o dos victorias podrían haberse quedado en la élite del fútbol provincial.

Pero esa es ya otra historia. El equipo tiene mañana la penúltima oportunidad de ofrecer algo a los pocos que acudan a Melenara a presenciar el encuentro, que ya no tendrá interés en el global de la jornada.

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